lunes, 26 de mayo de 2014

¿Qué tipos de raíces tienen los cactus?

La principal función de las raíces es la acumulación agua, reservas nutritivas y otras sustancias, además de sostener y fijar a la planta en el suelo. En el caso de las cactáceas, las raíces han tenido que adaptarse particularmente a las condiciones prevalentes en las regiones áridas y semiáridas como son la falta periódica de humedad, la filtración rápida de agua, o la intensa radiación solar entre otras.

     Las raíces de las cactáceas presentan absorción selectiva de nutrientes en diferentes partes de ésta y por lo general su crecimiento es mayor de forma horizontal respecto al vertical, pues el suelo no tiene mucha profundidad, lo que les permite tener mayor superficie de contacto para absorber el agua, además de sostener a la planta. Como resultado de lo anterior las cactáceas evitan la erosión y retienen nutrientes, por lo que se ha considerado su importancia en términos de restauración.

     De acuerdo con el género, las raíces adquieren volumen y formas distintas de las cuales se distinguen los siguientes tipos:

*Napiforme: Este tipo de raíz presenta una forma similar a la de un nabo, su grosor le permite el almacenamiento de sustancias de reserva y está presente por ejemplo en la especie Leuchtenbergia principis y Lophophora williamisii.


Raíz napiforme de Leuchtenberbia principis


Raíz napiforme de Lophophora wiliamsii


*Tuberosa: Estas raíces contienen una estructura fasciculada que, tras la acumulación de las sustancias de reserva, se ensanchan de manera significativa, un ejemplo de lo anterior es el caso de Mammillaria pectinifera.

Raíz tuberosa de Mammillaria pectinifera


*Adventicias: este tipo de raíces son presentadas por ciertas especies de plantas para lograr treparse sobre algunas superficies como roca o incluso otras plantas, así como para extenderse a lo largo del suelo. Un ejemplo de esto es la especie Hylocereus undatus.

Raíces adventicias de Hylocereus undatus

miércoles, 21 de mayo de 2014

Espinas y cactáceas


Las hojas modificadas, mejor conocidas como espinas, son uno de los aspectos más distintivos y sobresaliente para la mayoría de las especies pertenecientes a la familia Cactaceae. 

     Las espinas se originan en las areolas de los cactus, que son regiones meristemáticas (sitios con crecimiento celular activo), estas regiones son claramente visibles y tienen generalmente colores claros, en la siguiente imagen se ilustra un ejemplo de lo anterior en la especie Ferocactus glaucescens.


Las areolas de los cactus son regiones meristemáticas de donde surgen las espinas.

     Las espinas presentan diferentes formas y tamaños que pueden ser desde finas como agujas, hasta muy gruesas, cilíndricas, aplanadas, rectas, curvas o retorcidas, sus tamaños también son muy variables las cuales van desde 1 mm de longitud hasta los 30 cm. En la siguiente imagen se ilustran las diferentes formas que pueden tener las espinas de los cactus.

Formas de las espinas de los cactus.


     Algunas espinas están cubiertas por una vaina papirácea, completa o incompleta, de origen epidermico (e.g. Cylindropuntia tunicata).

Cylindropuntia tunicata presenta espinas con vaina papirácea.
     Algunas especies, como el caso del peyote (Lophophora williamsii) carecen de espinas en las areolas, mientras que en otras como las especies de opuntias (nopales) se presentan glóquidas o aguates.


Lophophora williamsii especie de cactus que carece de espinas.

Opuntia microdasys opuntia que presenta glóquidas.


     Muchas veces se presentan dos tipos de espinas en una misma areola: las espinas radiales, que son generalmente más delgadas y numerosas y las espinas centrales que son más gruesas y extensas (e.g. Ferocactus latispinus).


Ferocactus latispinus, presenta espina central y radiales.
     Las espinas son órganos de protección y sombra ayudando a la planta a retener el agua de rocío que sobre las espinas se condensa y le brindan un escudo contra animales que puedan alimentarse de su tallo.